Según historiadores locales,en principio Romano Canavese
era un campamento militar (castra), construido por los Romanos en 143 a.C. durante la guerra contra la población celto-ligur de
los Salassi, como demuestran los restos de la centuriación romana en el campo al sur del pueblo y el trazado del cardo y del
decumano en el cruce de las calles que comunican el centro con los pueblos cercanos.
En el Alto Medioevo, Romano tuvo una cierta importancia, hasta que Carlo Magno lo eligió para uno de sus Campos de
Mayo. Otros testimonios importantes de la comunidad de Romano aparecen hacia el año mil, cuando era un feudo del obispo de Ivrea;
en ese periodo la mayoría de los asentamientos en el circo glaciar todavía no existían.
Para el Canavese fue muy importante el encuentro que tuvo lugar en Pavia el 9 de Julio 1000 entre el obispo de Ivrea Warmondo y
Otón III, emperador del año mil, que soñaba con la creación de un " imperium mundi" cristiano. Aquel día el religioso donó al
emperador las "cortes" de Romano y de Fiorano; así que las colectividades rurales del teritorio entre los ríos Dora y Chiusella
fueron incluida en el programa político Otomano.
En el Alto Medioevo, Romano tenía dos iglesias parroquiales: la primera, S. Pietro,
era la " ecclesia de castro", situada adyacente la puerta
de la ciudad fortificada, entro el cinturón de baluarde original; la segunda, S. Solutore,
estaba fuera de las murallas para los fieles que vivían en las afueras y en los pagos. Luego, se convirtió en iglesia campestre
con función de cementerio.
En cambio, existen varias citaciones del Castillo: por ejemplo, en Noviembre 1171, Bombello de Solero, cónsul de Ivrea y probable
familiar del obispo Gaimero, tomó parte en un congreso en que se promitió que se respectarían los acuerdos establecidos por Guido,
conde de Canavese, y por Oberto Giordano del campamento de Romano con el marqués de Monferrato.
Un poco más tarde, después de la sentencia del 22 Septiembre 1187, Gaimero tuvo que renunciar a algunos derechos sobre las
tierras en Ivrea y en Romano y de un manso en Pexano, en favor del colegio de los canónicos, aunque el obispo sostuvo que
aquellas tierras eran de pertinencia de los cargos prepositurales.
Mucha relevancia política tuvo la decisión tomada por Alberto Gonzaga en 1319 de encargar al Conde Amedeo V de Savoia que se
ocupara de toda la administración temporal del patrimonio de la Mensa diocesana. En aquel tiempo, el castillo de Romano fue
ocupado dos veces por grupos rivales de los condes del Canavese, los Valperga y los Strambino.
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