Finalmente,en 1376, el obispo Pietro de Condé de Belley decidió readquirir del Castillo obispal de ROmano y el pueblo,propiedad en aquel tiempo del conde Pietro de S. Martino.
El perímetro fortificado de Romano partenece a la arquitectura gótica militar del tardo siglo XVI. De este perímetro hoy en día quedan sólo la torre y dos puertas monumentales, situadas a norte y a sur.
La torre, hoy en día copletamente aislada, surge en el punto más alto del pueblo y ofrece la visual por un lado de los techos rojos del pueblo y por el otro de la línea igual de la Serra. Su cumbre fue modificado para ospitar el campanario.
La puerta monumental septentrional y la meridional, la cerca de la iglesia de Santa Marta, desde la que parten diferentes niveles de callejones, están caracterizada por un sistema de desagües, sostenido por poderosos modillones.
La primera puerta tiene en su lado una peculiar "entrada" de ladrillos, dispuestos en diagonal y delimitados por losas lapidarias.
Sólo con la adopción del arte de la imprenta y la producción de incunables, Romano adquirió nuevo renombre: en efecto, ya en 1498-99, en los umbrales del renacimiento, existía una instalación de un taller tipográfico que colaboraba con Lión y Venezia en el recupero de las obras de Virgilio.
En el siglo XIV Romano tomó parte en la revuelta de los Tuchini, la ribellión hecha por los campesinos contra los nobles opresores, también contada en el Carnival de Ivrea. En esos dramáticos acontecimientos, el Castillo fue destruido y se salvó sólo una torre, que todavía es el símbolo del pueblo.
En el siglo XVI la población de Romano participió en los enfrentamientos entre las armadas españolas y las francesas.Es de esta época la descripción del pueblo como una fortaleza inexpugnable con torres y puentes levadizos y protegida por murallas y fosados.
Romano volvió a cubrirse de gloria en 1800 durante la Batalla del Chiusella, gracias a la figura del romanese Giacomo Pavetti, general de Napoleón. El enfrentamiento entre el ejército de Napoleón y los austro-piemonteses cerca del torrente Chiusella fue representado en una interesante pintura conservada en el museo de Versailles.
De esta época queda sólo el antiguo puente a lo largo de la antigua directriz de carretera que unía Aosta con Turín.
Romano conserva hasta hoy preciosos testimonios de su pasada historia: la imponente torre del castillo, la ciudad fortificada, iglesias y soleriagas nobiliares, el casco antiguo, que, juntos con los bosques y las viñas de la colina glaciar, transforman Romano en un estupendo rincón del antiguo Canavese.
Aldo Moretto |