"La vida de un copista medieval aparece muy cansadora a los hombres modernos. En realidad, en aquel tiempo los escribas gozaban
de una condición social prestigiosa y casi confortable.
Al principio la figura del copista estaba vinculada a la iglesia. Pero, ya en el siglo X su rol empiezó a modificarse.
Las cortes y las familias nobles tenían sus amanuenses, y en cuanto la educación volvió a difundirse en estos círculos, la figura
del copista se hizo cada vez más prestigiosa y el arte de la escritura se convirtió en una actividad comercial de gran relevancia"
El Aprendiz de Escriba entalla personalmente los pluminos de la plumas de ganso que utiliza para escribir los pergaminos,
los maralibros y los capitulares que muestra en su "scriptorium" durante las evocaciones históricas.
Cuando toma parte en los eventos medievales, el escriba invita a los niños y a los adultos a acercarse al arte de la caligrafía,
ayudandolos a tomar confianza con sus instrumentos. El escriba puede también contar la historia de la caligrafía medieval, de la
creación de las tintas naturales, del papel, y se propone para realizar algunos grafos como recuerdos.
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